sábado, 27 de mayo de 2017

CONSTITUCIÓN DE 1812

La Constitución de 1812 fue la primera en la historia de España. Tras la Revolución Francesa en 1789, Carlos IV se unió a una coalición militar contra Francia, y tras ser derrotado, por la Paz de Basilea de 1795 España queda subordinada a los intereses franceses. En 1807, por el Tratado de Fointainebleau España autorizaba a Francia a invadir Portugal a través de España. Pero el ejército napoleónico fue ocupando plazas estratégicas y ocupando la Península. Napoleón obligó al rey Carlos IV y a su hijo Fernando VII a abdicar en su hermano, José Bonaparte. Convocó Cortes en Bayona, donde se aprobó el Estatuto de Bayona, una carta otorgada de contenido reformista y liberal. Tras el levantamiento de Madrid el 2 de mayo de 1808 se generalizó la revuelta. Los patriotas crearon juntas, que se aprovecharon del vacío de poder, que crearon la Junta Central Suprema que reconoció a Fernando VII y asumió la autoridad hasta su retorno. Esta Junta convocó Cortes y, en una consulta, los españoles señalaron a los gobiernos de Carlos IV como responsables de la crisis. La Junta no pudo sobreponerse a las derrotas militares y fue reemplaza por una regencia encabezada por el obispo de Orense, que convocó Cortes en Cádiz, única ciudad que resistía el asedio. Se acordó que estas serían unicamerales, y fueron inauguradas en septiembre de 1810, aprobándose que eran depositarias de la soberanía nacional y que ejercía en poder representando a los ciudadanos de la nación, y reconocían a Fernando VII como rey.

Momento de la promulgación de la Constitución de 1812

El 19 de marzo de 1812 aprobaron la primera constitución de la historia española. Reconocía la soberanía nacional, que recaía en las Cortes, que ejercían el poder en representación de los ciudadanos. Se definían los derechos del ciudadano (de petición, de educación y de propiedad), las libertades civiles (de pensamiento, opinión e imprenta) y la igualdad jurídica y fiscal a través del reparto proporcional de los impuestos. La estructura del Estado correspondía a una monarquía limitada, con una división de poderes. El poder legislativo recaía en las Cortes, elegidas por sufragio universal masculino para mayores de 25 años por un sistema de elección indirecto, en varias instancias electivas (parroquia, municipio y provincia). Poseían la potestad de elaborar leyes, aprobar los presupuestos y tratados internacionales y comandar al ejército. Se reunían anualmente y se nombraban por períodos de dos años y no eran reelegibles inmediatamente. El cargo de diputado era incompatible con el de ministro. El poder ejecutivo recaía en un gobierno elegido por el monarca, que era la cabeza de este, y que intervenía en la elaboración de leyes a través de la iniciativa y la sanción, y tenía veto suspensivo durante dos años. El poder judicial recaía en los tribunales, con jueces inamovibles, derechos penales y procesales y códigos únicos en materia civil, criminal y comercial, que creaban garantías en los procesos. El estado se organizaba territorialmente en municipios y provincias, incluidos los territorios americanos, cuyos ciudadanos (incluidos los indígenas) eran considerados ciudadanos. Se reconocía la confesionalidad católica del Estado, prohibiendo expresamente cualquier otra confesión. Se creaba el ejército nacional, con un servicio militar obligatorio y se regulaba la Milicia Nacional, un cuerpo de ciudadanos armados dispuestos a defender el liberalismo frente a quien se opusiera a su desarrollo. Se establecía la libertad económica con la supresión de los gremios, abolición de los señoríos, libertad de cercado de tierras para poner fin al predominio ganadero de la Mesta, libertad de industria y de contratación y desamortización de las “manos muertas”, bienes de nobleza, Iglesia y ayuntamientos que no podían venderse. También se garantizaba la seguridad individual a través de la inviolabilidad del domicilio y abolición de la tortura, así como una enseñanza primaria obligatoria.


Como conclusión, esta constitución supuso la ruptura con el Antiguo Régimen, estableciendo los principios liberales, aunque debido al contexto apenas tuvo aplicación. Supuso un gran avance, y es tremendamente progresista para la época en la que es redactada, a  pesar de su intransigencia en algunos aspectos como la religión, que se explica por la necesidad de que el clero se situara junto a las Cortes durante la Guerra de Independencia. A pesar de ello, tuvo gran influencia y muchas constituciones posteriores se inspiraron en gran parte en esta, lo que demuestra su importancia en la historia.

jueves, 23 de febrero de 2017

23F EN BADAJOZ

El 23 de febrero de 1981 mi madre estaba estudiando 1° de BUP en el Instituto Luis Chamizo (hoy IES Pedro Alfonso de Orellana) en Orellana la Vieja en Badajoz. Vivía y estudiaba allí debido a que mi abuelo era ganadero trashumante, y bajaba allí a pasar el invierno junto a mi abuela, mi madre y mis tíos. Lo recuerda como un día normal hasta que su profesor de Lengua, Demetrio, les dijo a los alumnos que habían ocurrido unos hechos muy graves y que las clases quedaban suspendidas. Estaba muy preocupado porque era de izquierdas y veía con temor una nueva dictadura. Después, al llegar a casa, la emisión de televisión estaba suspendida. Con su edad, no le dio demasiada importancia y no fue un día especial, y no fue consciente de la gravedad de los hechos hasta un tiempo después.
Tejero en el momento que irrumpe en el congreso.



Orellana la Vieja, pueblo donde residía mi madre

jueves, 19 de enero de 2017

LA EMANCIPACIÓN DE LAS COLONIAS AMERICANAS

A principios del siglo XIX existía una rica burguesía criolla (blancos nacidos en el continente) que se sentía apartada de la administración política colonial y perjudicada por fuertes impuestos que solo beneficiaban a la metrópoli y al control que ejercía España sobre la economía, en especial dentro del comercio. Este grupo tenía poder económico y había recibido una gran influencia de las ideas ilustradas tras la Revolución Francesa. El malestar de este grupo fue la principal causa de la independencia, unido a la repercusión que tuvo la independencia de las Trece Colonias Americanas del Reino Unido, que veían como un ejemplo a seguir.
Cronología de la independencia de las colonias
El proceso de independencia de las colonias americanas se dividió en dos fases. La primera fase se produjo entre los años 1808 y 1814. Tras la invasión napoleónica, el poder de la Corona en América disminuyó, por lo que se formaron Juntas que no acataban a José I. Estas mantenían en principio contacto con la Junta Central Suprema que se autodenominaba como representante de Fernando VII hasta su regreso. Sin embargo, poco a poco se fueron desvinculando de su autoridad.

Ni las reformas que impulsaron las Cortes ni la Constitución del 1812 alcanzaron a las colonias. Las juntas de América se enfrentaron con las autoridades coloniales y emergieron como nuevos poderes. En 1809 la Junta de Quito proclamó que las autoridades españolas carecían de legitimidad y reclamó la soberanía del pueblo y en 1811, cuando Paraguay proclamó su independencia.

El restablecimiento del absolutismo en España (1814) significó una política de intransigencia hacia las colonias y se tradujo en el envío de buques y soldados para acabar con las revueltas, lo que provocó la expansión del movimiento libertador y tuvo un gran coste para Fernando VII.

Debido a la represión de Fernando VII, Argentina proclamó su independencia en el Congreso de Tucumán y la insurrección se generalizó por todo el Imperio. Desde Argentina, el general San Martín dirigió una expedición que derrotó  a los españoles en Chacabuco (1817) y logró la independencia de Chile. En el norte, Simón Bolívar derrotó a los españoles en Boyacá y Carabobo, y fundó la Gran Colombia, que actualmente se divide en Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. En 1819 Fernando VII vendió Florida a Estados Unidos. Iturbide se rebeló en México y logró la independencia de este país en 1821, que fue seguida por toda América Central. Antonio José de Sucre junto al general Simón Bolívar derrotó a los españoles en Ayacucho (1824) y emancipó Perú y Bolivia. La derrota en Ayacucho hizo irreversible la independencia, y España perdió todas sus colonias excepto Cuba, Filipinas y Puerto Rico.
Simón Bolívar
La emancipación americana en España tuvo tanto consecuencias políticas como económicas:
En cuanto a la política, España perdió casi todo su imperio colonial. Conservará únicamente Cuba y Puerto Rico en América y Filipinas y una serie de islas en Asia. España pierde prestigio en el mundo, y pasa a ser una potencia secundaria y con mucho menos peso.
En lo que respecta a la economía, también fue desastrosa, ya que se perdió gran parte del comercio con América, que era a la vez un gran mercado y fuente de materias primas. Esto perjudicó principalmente a regiones como Cataluña o al mismo puerto de Cádiz, cuya principal actividad era el comercio americano. Como consecuencia de la pérdida de este comercio la Hacienda española dejó de ingresar los derechos de aduanas tanto de los puertos peninsulares como de los americanos, y los impuestos americanos, especialmente aquellos que gravaban la minería.